El Honorable Concejo Deliberante de Bahía Blanca llevó adelante esta mañana el acto de reconocimiento a Florin Manoliu, quien fue distinguido como “Ciudadano Ilustre Post Mortem de la Ciudad de Bahía Blanca”.
La ceremonia, se desarrolló en la sede del Cuerpo deliberativo, ubicada en Sarmiento 12, con el propósito de homenajear su extraordinaria labor humanitaria en defensa de las personas perseguidas durante el Holocausto, su contribución a la difusión internacional de los Protocolos de Auschwitz y su destacada trayectoria académica en la Universidad Nacional del Sur.
A través de esta distinción, el Cuerpo deliberativo bahiense puso en valor su compromiso con la defensa de los derechos humanos, la memoria histórica y la dignidad humana, destacando la importancia de preservar y transmitir su legado a las futuras generaciones.
El acto de homenaje posibilitó la lectura de la Resolución 233-2026, la que fuera aprobada de manera unánime por el Cuerpo deliberativo bahiense y permitiera tal reconocimiento.
Posteriormente, diferentes actores involucrados directamente en la temática hicieron uso de la palabra.
Gisela Caputo: La identidad de la ciudad la define el tipo de persona que somos y que queremos
En primer lugar, se expresó la presidenta del HCD, concejal Gisela Caputo, quien agradeció a los presentes y manifestó, “la mayoría de las y los concejales que integramos el Cuerpo deliberativo en este momento, estamos constantemente atentos a buscar ciudadanos que sean declarados de Interés o Personalidades Destacadas, o en este caso, Ciudadanos Ilustres porque entendemos que eso marca la identidad que tenemos como ciudad. Y que no siempre todo se construye con una luminaria, con un árbol, con un pedazo de cemento sino también con el tipo de persona que somos. Eso lo hacemos porque entendemos que de esa manera, estamos aportando el tipo de ciudad y de ciudadanos que queremos mostrar hacia afuera, y también hacia adentro”.
“En este caso, Manoliu toma también mucha importancia porque él no nació en Bahía Blanca, y sin embargo eligió Bahía Blanca para venir a vivir ¡Qué significativo! ¿No? Que una persona con tanto compromiso humano, con tanta empatía, con tanta valentía, en momentos muy difíciles, hoy creo que lo peor que nos puede pasar es que un ‘trol’ nos diga algo en la redes sociales; y sin embargo, Manoliu marcó un antes y un después como persona. Que haya elegido Bahía Blanca para venirse a vivir entendíamos que era muy necesario poder hacer este reconocimiento, para toda Bahía Blanca y para toda la comunidad judía, poder construir esta reparación histórica, construir el futuro en función a la historia y validando el presente, me parece que es lo más maravilloso que podemos hacer como ciudadanos y como dirigentes políticos”.
Raúl Woscoff: Conexión y Reivindicación
En segundo término, Raúl Woscoff, cofundador del Centro Raoul Wallenberg – Muestra Permanente del Holocausto Shoa, ex Presidente del HCD y Concejal Mandato cumplido, agradeció a la presidenta del Concejo por la oportunidad de hablar sobre Florin Manoliu, destacando la resolución unánime del Cuerpo para reconocer su figura.
Woscoff dijo “sentirse como en casa” al visitar el recinto “Alfredo Albino Ponte” de Sarmiento 12, en un escenario de profundas consideraciones y coincidencias con personas de diferentes ideologías políticas.
Asimismo, relató que su conexión con Manoliu comenzó cuando fundó en los años 90′ el Centro Raúl Wallenberg – Muestra Permanente del Holocausto Shoá junto a amigos judíos y no judíos. En ese espacio, su cofundador, Arturo Guevara, insistía en que Manoliu había salvado judíos en la guerra, algo que se confirmó cuando Guevara llevó al centro un ejemplar de una enciclopedia de la Segunda Guerra Mundial donde se detallaban las acciones de Manoliu.
Manoliu, aprovechando su condición de encargado de comercio de la Embajada rumana en Suiza, su estatus diplomático, y gracias a la neutralidad colaboradora con Hitler del régimen de Antonescu, podía circular sin dificultad por la Europa ocupada, por lo que accedió al pedido de un amigo, George Mandel-Mantello, cónsul honorario de la República de Salvador, de llevar medicamentos a familiares y documentación en blanco (salvoconductos, pasaportes, certificados de residencia) para salvar a numerosos judíos de los campos de exterminio.
Prosiguió Woscoff en su relato, “Manoliu viajó a Budapest (Hungría) a mediados de 1944, donde aún quedaban ciudadanos húngaros de origen judío destinados a Auschwitz, y donde se encontraba Adolf Eichmann. Logró entregar lo necesario para salvar a unas 4.000 personas a una red de diplomáticos que incluía a Carl Lutz (embajador suiso), Raoul Wallenberg (sueco), Ángel Sanz Briz (español) y Giorgio Perlasca (italiano actuando como cónsul de España). Además, trajo consigo los famosos protocolos sobre la realidad de Auschwitz entregados por la resistencia judía en Budapest, logrando llevarlos a Suiza y alertar al mundo occidental y a la Iglesia católica.
El reconocimiento oficial a Manoliu, aclaró el ex titular del Concejo Deliberante, le llegó el 12 de julio de 2001 por parte del Instituto Yad Vashem, por haber salvado miles de vidas de no judíos (en este contexto, refiriéndose a los miles de judíos salvados) sin buscar compensación. Tras conocer la noticia, se le encargó una nota al periodista Gustavo Mandará (La Nueva Provincia), la cual ganó el premio de Derechos Humanos de Adepa en 2006. Posteriormente, el 12 de julio de 2026, impulsado por John Hunter (presidente del Cementerio Británico), se inauguró un monolito en su memoria.
Woscoff contrastó esta fecha (12 de julio) con el 12 de julio de 1938, cuando el canciller argentino José María Cantilo, bajo el gobierno de Ortiz, emitió la infame Circular N° 11, que obligaba a los diplomáticos argentinos a no otorgar ningún tipo de visa, pasaporte o reconocimiento a los “indeseables” (judíos expulsados), ordenando incluso destruir la documentación para que no quedaran pruebas.
Destacó que, mientras diplomáticos de otros países (como Chile, Brasil, Ecuador y Cuba) desoyeron las órdenes de sus gobiernos para salvar vidas, ningún diplomático argentino lo hizo. La Circular 11 fue derogada simbólicamente por el canciller Rafael Bielsa en 2005, erigiéndose la figura y diplomacia de la dignidad de Florin Manoliu frente a la indignidad de aquella normativa.
Arturo José Guevara: Una carrera docente a la sombra de Manoliu
Continuando con la ceremonia, se le otorgó la palabra al Sr. Arturo José Guevara, cofundador del Centro Raoul Wallenberg – Muestra Permanente del Holocausto Shoa y Jefe de Trabajos Prácticos de Manoliu en la Universidad Nacional del Sur, quien agradeció a todas las autoridades del Concejo Deliberante y a los invitados especiales.
“Para mí es una satisfacción muy grande poder estar acá hablando sobre Florin Manoliu, quien fue realmente un maestro para mí. Yo tuve la oportunidad de trabajar, de hacer toda mi carrera docente a su sombra”, inició su alocución Guevara.
Y continuó, “debo recordar de él, primero, su elegancia, sobre todo admirado por las chicas. Después, su entrega. Él era rumano, venía cascoteado por la guerra y se sumó a la acción cívica de la Universidad (UNS) con un entusiasmo como si fuera argentino, y eso lo quiero destacar. Fue miembro de casi todos los órganos de gobierno de la Universidad: la Asamblea Universitaria, el Consejo que tuvo, el Consejo Superior, que tuve el honor de compartir con él. Y en todas estas instituciones no solamente era un mero integrante, participaba activamente en el gobierno, opinando, fundamentando, estudiando, sin perder nunca esa elegancia que tenía en el andar y en el decir”.

Expuso a continuación, “ha sido un ejemplo, yo no voy a hablar de su historia porque ya ha sido muy amplia en las exposiciones anteriores, sobre todo la de Raúl, al cual nos une una amistad que forjamos en esta lucha por los derechos de todos los hombres del mundo”.
“Florin Manoliu, ya enfermo, nunca dejó de tener contacto con todos nosotros. Se muere en Buenos Aires, en una jornada triste, acompañado de su esposa Elvira, y todos entendimos que alguna vez había que hacerle algún reconocimiento. Lo intentamos hace unos años en la Universidad, no lo pudimos realizar, nos sentimos reconfortados cuando estuvimos en aquel recinto británico, y coronamos hoy con este agradecimiento a todo el pueblo de Bahía Blanca, representado por los señores concejales y las autoridades del Concejo Deliberante, que finalmente Florin Manoliu pase a ocupar un lugar importante en la historia de la ciudad. ¡Muchas gracias!”, concluyó Arturo José Guevara.
Gregorietti y Mandará: Comunicación y verdad por encima del autobombo
Luego, se manifestaron los periodistas Laura Gregorietti y Gustavo Mandará (Concejal Mandato Cumplido).
Gregorietti, integrante del diario La Nueva Provincia, medio gráfico bahiense que publicó la historia de vida de Manoliu en Bahía Blanca, lo hizo en un primer término, agradeciendo al HCD por el espacio otorgado para distinguir a Florin Manoliu como un punto de partida, y camino para recordar a personalidades destacadas que forman parte de la historia y del futuro de los niños. También agradeció a Gustavo Mandará, periodista y amigo, por haber sido parte de la historia de Manoliu y por contar su trayectoria.

Al tomar el micrófono, Mandará agradeció a Raúl Woscoff y también al Sr. Arturo Guevara. Asimismo, mencionó a Laura Gregorietti, manifestando que es un destacada periodista de amplia trayectoria cuyo trabajo en el diario local es referente indiscutido.
Gustavo Mandará reflexionó sobre cómo figuras de gran relevancia; a veces, no son suficientemente conocidas por la comunidad, a pesar de su enorme labor.
El periodista y ex concejal, trazó un paralelo e hizo mención a una letra de la artista María Elena Walsh (“no olvides el autobombo si quieres ponerte en venta, lo que tengas que pensar, no lo pienses por tu cuenta”), comparándola con la figura de Florin Manoliu. A diferencia de otros personajes históricos con menor trayectoria que alcanzaron gran fama mundial (como Oskar Schindler, llevado al cine por Steven Spielberg),
Manoliu no hizo “autobombo”, resaltó Gustavo Mandará, y subrayó la hazaña que realizó Florin en la Segunda Guerra Mundial.
Durante la Segunda Guerra, describió Mandará, y con gran riesgo personal, Manoliu se movía en trenes europeos llevando información vital y documentos secretos (como los primeros informes mecanografiados y detallados sobre el campo de concentración de Auschwitz y las atrocidades cometidas, los cuales logró hacer llegar a manos diplomáticas en Hungría).
Esta información, agregó seguidamente Mandará, permitió alertar al mundo y frenar las deportaciones masivas de aproximadamente 120.000 judíos hacia dichos campos de exterminio. Su labor consistió en un trabajo de comunicación y verdad por encima del autobombo.
Continuó el periodista, Florin Manoliu eligió vivir en Bahía Blanca, y es loable destacar la importancia de que la comunidad bahiense revalorice su figura, e incorpore su historia en la identidad local, y que se logre que las nuevas generaciones conozcan su legado a través de espacios públicos y homenajes adecuados.
Para concluir, Gustavo Mandará agradeció la presencia de los asistentes y el apoyo del presidente del Cementerio Británico de Buenos Aires, John Hunter, por revitalizar y rendir homenaje a la memoria de Florín Emanuel Teodosio Manoliu, “El hombre que no podía ser espectador”.
John Hunter: Un Justo entre Naciones
A su turno, John Hunter, presidente del Cementerio Británico de Buenos Aires, y quien fuera impulsor del reconocimiento a Manoliu en dicha necrópolis, se expresó brevemente, y señaló, “quisiera en primer lugar agradecerle a Gisela Caputo por la invitación. Para mí, es un gran honor estar hoy aquí, le agradezco muchísimo ¡Felicitaciones al Concejo Deliberante por esta declaratoria tan importante!”.
Dijo seguidamente, “quisiera aprovechar también el agradecimiento de parte de la Comisión Directiva del Cementerio Británico de Buenos Aires a los bahiense que ayudaron, participaron, y difundieron el acto del 12 de julio: a Andrea Castellano, al Sr. Arturo Guevara, a Raúl Woscoff, a Laura y a Gustavo. ¡Muchas gracias!
Y especialmente una mención a Gustavo, porque fue gracias a él que nosotros, en el Cementerio Británico, nos enteramos que Florin Manoliu había sido sepultado ahí en 1977. En febrero de este año, Gustavo nos contacta y nos informa este dato. Averiguando la importancia de la persona que era Manoliu, decidimos, como dijo Gustavo, mandar a construir un monolito memorial. El monolito tiene el nombre de Manoliu, su fecha de nacimiento y su fecha de fallecimiento, y también tiene inscripto una frase que dice: “12 de julio de 2011, declarado Justo entre las Naciones”. Y hay un QR en el memorial que uno puede escanear y te da una historia de quién fue Manoliu”.
Prosiguió, el monolito está en una zona central de nuestro cementerio, y es nuestro deseo que todos los visitantes, cuando pasen por el cementerio y vean este monolito y se pregunten, “¿Qué es un Justo entre las Naciones?”, al escanear, aprendan qué es ser un Justo entre las Naciones.
“Me fijé el otro día y hay 28.707 Justos entre las Naciones. Ocho fueron sudamericanos, cuatro de ellos están sepultados en Sudamérica, y tenemos que sumar a este vecino de Bahía Blanca, a Florin Manoliu, en esa lista. Por eso la importancia de este personaje que la ciudad de Bahía Blanca debe valorizar”, destacó Hunter.
Acto seguido, subrayó, “pero más que hablar de su sepulcro, su monolito, es también recordar y conmemorar la vida y el legado de Manoliu, que es importantísima y es un ejemplo para todos nosotros y nuestro país. Como cierre, quisiera hacer una reflexión que siempre me hago yo mismo: ¿Cuántos de esos miles de judíos salvados de morir en los campos de concentración hubiesen querido agradecerle a Manoliu que les haya salvado la vida? ¿Cuántos de los hijos y los nietos de esos salvados hubiesen querido agradecerle a Manoliu? No habrán podido muchos, pero nosotros, hoy aquí en Bahía Blanca, en una forma imaginaria, y de parte de todos ellos, estamos haciendo eso. ¡Gracias Manoliu!, ¡Gracias Bahía Blanca! ¡Muchas gracias!
Ramona Goga: La valentía y la solidaridad no tienen fronteras
Para finalizar, hizo uso de la palabra la vicecónsul de Rumania, Ramona Goga, quien sostuvo “no creo que se puedan imaginar qué emoción, y qué honra es para nosotros y para mí, representar a la Embajada de Rumanía y al señor embajador Dan Petre, en este momento de acto de reconocimiento a la memoria de Florin Manoliu, y como les quiero agradecer a vosotros por su iniciativa y por reconocer lo que él ha hecho acá”.
“Como bien sabéis todos, Florin Manoliu ayudó a muchísima gente, a miles de personas que eran perseguidas por el Holocausto. Y, bueno, también fue reconocido por el Yad Vashem. Me entero hoy que no hay ninguna persona de Argentina que fue reconocida por Yad Vashem. Bueno, creo que ahora podéis decir que sí fue una persona argentina que fue reconocida, porque Florin Manoliu también fue argentino, y encontró su hogar aquí en Bahía Blanca, y desarrolló una labor académica en la Universidad Nacional del Sur, y que su legado sigue vivo aquí en la ciudad y, bueno, esta distinción es algo que lo demuestra”, agregó la mandataria rumana.

























